Wednesday, December 7, 2011

La inteligencia del Corazón VII, de R.A. Schwaller de Lubicz



VII

LA APARIENCIA ES LA DUALIZACIÓN DE UN
PRINCIPIO ÚNICO Y DEFINE A LA
NATURALEZA 0 ESPÍRITU VIVO. LA «CAUSA
CAUSAL» ES UNIDAD INCOMPRENSIBLE Y,
METAFÍSICAMENTE, DE UNO DEVIENE DOS,
DE LO QUE DERIVA LA «CAUSA CÓSMICA»,
TRIPLE EN UNA UNIDAD; ESTA ES
ACCESIBLE
ENTONCES.


NO SE PUEDE imaginar algo imposible de traducir a hechos; o sea, la
imaginación (compilación de nociones) sólo puede contar con los elementos
simples cerebralmente accesibles. La filosofía materialista, al construirse
lógicamente, tiene un fundamento real en la naturaleza. Pero la ignorancia de un
hecho hará errar a la lógica. Se dice: todo ha existido siempre y las variedades
están supeditadas a una evolución. Esto es cierto y es falso. Es falso si se
considera sólo con los sentidos corporales Y la inteligencia cerebral; es cierto
espiritualmente, porque el Espíritu, o sustancia sin forma, es Eterno. Es
aquello de lo que se forma todo cuerpo. La evolución también es real partiendo
del impulso energético original, pero obedece a una «ley de Génesis universal» y
no a unas condiciones fortuitas. Hay un «determinismo» espiritual y no corporal.

La función no crea el órgano: ¿cómo actuaría éste antes de ser? Adaptar
no es crear y lo que no ha sido creado, es decir, contenido en la ordenación
armónica de la Ley de Génesis nunca se encarnará. Por eso «the struggle for
life» de Darwin es una criba y no una causa (1). La tesis «evolucionista» del
materialismo tropieza con la «mutación» de los genes, la cual sólo se comprende
a través de la doctrina de la Consciencia.

De todas formas, ¿de qué sirve «filosofar» como ha filosofado nuestro
mundo durante tantos siglos? Todas nuestras «filosofías» son tímidos ensayos
personales en comparación con la Filosofía natural, la de la Naturaleza viviente
y su resumen contenido en todos los libros sagrados.

Al principio hay separación y esta separación la constatamos siempre y
en todas partes. Nos hace falta el número Dos para definir el número Uno, el
cual no podemos comprender como Unidad indivisible. El grano se descompone en
tierra y el semen en el óvulo. Cuando dejamos de dividir estamos más allá de la
Naturaleza y nos acercamos a la Causa causal, la Causa abstracta.

Por eso, toda la metafísica, toda la creación, se sitúa entre los
números Uno y Dos. Entonces la triple noción forma una Unidad accesible,
divisible y adicionable. Los Sabios chinos dicen: Uno es igual siempre a Tres.
Los Sabios egipcios han concebido la triada en el origen de cada línea y el
triángulo en el origen de las formas geométricas. Son necesarias dos magnitudes
irreductibles para determinar la tercera. Los Sabios han enseñado siempre lo
mismo.

(1). Hugo de Vries, Especies y Variedades, su nacimiento por mutación.
París, Félix Alcan, 1909.

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