Monday, August 15, 2011

El Eterno Femenino: La Mítica Gran Diosa


Hubo en tiempos muy antiguos una ancestral religión que concebía al poder creador del universo y de la vida como una fuerza generadora femenina. Una Fuerza plena de belleza, fertilidad, armonía e inteligencia. Una Fuerza Eterna de la que surgían todas las energías que aportan orden y evolución al Cosmos. Una Fuerza de la que nacían tanto la Luz como la Oscuridad.

En las viejas culturas de Oriente Medio, Europa y el norte de África denominaron a ese concepto de la Fuerza Cósmica Femenina con el apelativo de la Gran Diosa. Era una Diosa que antecedía a los otros dioses pues era la Matriz sustentadora de toda la creación.

Esta Fuerza Cósmica Original fue concebida subsiguientemente como un ente dual creador, un desdoblamiento en una pareja complementaria. Así se perfiló la existencia de una Diosa y un Dios creadores como Matrimonio Divino que genera el universo polar en el cual existe el espacio-tiempo de nuestra realidad.

Pero hace algo más de 30 siglos la humanidad dio un giro hacia los aspectos masculinos arquetípicos de la mente. Paulatinamente la Diosa Original fue apartada como suprema divinidad y sustituida por uno o múltiples dioses masculinos como máximos jerarcas del universo. Surgieron así los panteones conocidos de las mitologías clásicas de la antigüedad y posteriormente las religiones patriarcales monoteístas.

Esa Gran Diosa primera fue simbolizada casi universalmente con el astro lunar, de forma que éste equivalía a aquella en la estética del arte sacro. Otro de sus símbolos más antiguos fue la Serpiente, que para los primitivos chamanes representaba la metáfora de la eternidad y de la sabiduría, así como de las energías que subyacen tras la materia. En el mundo animal hubo también otros símbolos aunque no tan universales como fueron la blanca lechuza (pureza y sabiduría), el negro cuervo (la sabiduría tras la oscuridad), la paloma, la cierva blanca, la osa, la loba, la yegua..... variando estos otros símbolos según cada cultura.

Cuando triunfaron las religiones patriarcales la diosa y su símbolo serpentino fueron perseguidos y transformados en Entes del Mal. A las sacerdotisas de la diosa se las llamó brujas, y se las definía como horribles y ancianas mujeres adoradoras del demonio. Nada más falso pues el tal demonio es un invento de algunas religiones patriarcales y nunca los devotos de la diosa podían adorar algo en lo que no creían en absoluto.

La serpiente de luz y sabiduría fue identificada como el Maligno, e igual suerte sufrió el Señor de los Animales que era el esposo-amante de la Señora de los Bosques, otra de las denominaciones de la Diosa.

En el antiguo cantar de los cantares bíblico la divina pareja se busca mutuamente a pesar de haber sido separada por las nuevas concepciones religiosas. La esposa-hermana-amante está desterrada y vilipendiada por los hombres. El mismo patriarcal Islam usa el símbolo lunar de la diosa como reliquia de su antiguo origen, así como la Piedra Negra, otro ancestral símbolo de la diosa. E igualmente el nombre de Allah, el principio divino único, es curiosamente similar a Av-Allah (Avalón) la tierra mítica de la Diosa.

Los judíos tuvieron originalmente una Shekinah-Matronit o esposa divina. Las siglas de Jahveh en un principio eran las letras de la divina pareja o matrimonio divino (la raíz hebrea de cuatro consonantes: YHWH), los polares dioses creadores.

A pesar de la persecución que sufrió por parte de la religiosidad patriarcal desde hace más de 30 siglos la Diosa ha sobrevivido escondida de mil maneras. Oculta en el arte o en la poesía, disfrazada como una Virgen Negra, como una Paloma, un Cisne, una Oca .....

Los trovadores de los siglos XII y XIII la llamaron la Señora, a la que dedicaban sus mejores poesías. Y esa Señora misteriosa era la Diosa Primigenia y Eterna, la Fuente del Amor y el anhelo de los místicos corazones. El arte gótico habla de ella, y así se le dedicaron muchas catedrales, con la denominación de Nuestra Señora o Notre Dame, camuflándola bajo la apariencia de ese invento religioso que fue la Virgen cristiana.

Oculta en la literatura se la denominó el Santo Grial, que era portado siempre por sus sacerdotisas: magas, hadas, brujas ... Y así se manifiesta en los cuentos originales, luego reconvertidos en fatuas versiones cristianas por los monjes.

Durante muchos siglos han persistido en nuestra civilización las tinieblas de la ignorancia, la violencia y la sangre; así como los dogmas, la opresión y la persecución del arquetipo femenino, núcleo verdadero original tanto de la mente como de la materia.

Y esa Edad Oscura aún no ha finalizado, pero la Señora retorna a través del corazón de sus hijas e hijos, los hijos de la Señora, los hijos e hijas que algún día constituirán los Círculos del Grial.

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