Wednesday, May 25, 2011

La Rosa Negra...


LA ROSA NEGRA, SÍMBOLO DE AMOR ETERNO


En un pueblo de Inglaterra, en plena Edad Media...

Habitaba un Ser Supremo, un Ángel de la Noche, un Vampiro, temido por todos los habitantes. Este Ser vivía a las afueras, en una residencia que bien se parecía a un castillo. Vivía solo y por las noches transitaba el pueblo, el cual estaba sometido a un toque de queda por su causa.

 Un día una bella viajera se detuvo a descansar en el pueblo por unos días, a las faldas de la residencia del Vampiro. La viajera, al ser extranjera, ignoraba la existencia del toque de queda nocturno. Ella no sabía que estaba prohibido salir de las casas al caer el sol...

Entonces, una noche, la viajera salió a caminar para conocer el pueblo y lo que vio fueron calles y plazas, abandonadas por completo. Ni un espíritu transitaba por ése lugar que estaba invadido por un ominoso silencio. En ese momento, percibió en la oscuridad a una figura que se desplazaba a lo lejos. Corrió, curiosa, por saber el por qué de tanta soledad y silencio.

 El vampiro se sorprendió al verla, al comprobar que ella no le temía le preguntó el motivo. Ella le respondió que no tenía razones para temerle. Él insistió y ella le dijo que todas las personas que había conocido hasta ahora en el pueblo le habían parecido muy cordiales y que él, también debía serlo. Él esbozó una sonrisa y la invitó a que le acompañará en el paseo.

Él, halagado por la compañía de tan hermosa dama le explicó el motivo de la soledad y el silencio a partir de cierta hora de la noche. Ella, mirándole fijamente a los ojos se sorprendió escuchando la razón por la cual el Ser que la acompañaba era la Causa, pero no le importó. No creía en la existencia de los Seres de la Noche, en los vampiros. No temía, y se sentía muy a gusto a su lado.

En la noche siguiente, volvieron a reencontrarse en el mismo lugar para continuar con el paseo y la cordial charla. Esto le permitió a él conocer más a la bella dama, contemplarla y conquistarla.  

Pero pronto, el rumor de que una dama salía por las noches pese al toque de queda se extendió a lo largo y ancho del pueblo. Ante el desconocimiento,  fue avisada de la prohibición de salir por las noches. Ella no contenta con el impedimento, les explicó que había conocido a un noble y galán caballero que todas las noches tenía la costumbre de pasear por las calles del pueblo y que no tenían nada que temer. Ante el riesgo de que el Vampiro pudiera causarle algún mal a la dama, se decidió por consenso acabar con la vida de ése Ser, para protegerla.

Llegada la noche esperaron al vampiro en el pueblo, pues sabían que regresaría a por la bella dama, su Amada. Ella, al enterarse, se sintió muy indignada ya que por su causa él perdería la vida. Pues no sólo era amistad lo que le acercaba a él, se había enamorado de él. Lo sabía con absoluta certeza. Le amaba.

Cuando el vampiro llegó, escuchó gritos y voces acaloradas; éste se extrañó pues era inusual, a esas horas tan avanzadas de la noche, gente en las calles.  En su afán de saber qué estaba ocurriendo realmente se dirigió al lugar de donde provenían las voces y gritos y lo que sus ojos vieron le sorprendieron, los habitantes del pueblo armados y con antorchas encendidas en sus manos,  dispuestos a matarle sin hacer preguntas.

El vampiro huyó, pero en su huída, a pesar del alboroto organizado por las gentes del pueblo, pudo escuchar la voz de su Amada, diciéndole que demostrara que su intención no era matar ni que había ni un brote de maldad en él. Pero no se detuvo, siguió en su huída. 

Al entrar en su residencia algo le atrajo la atención, en el jardín, donde nunca había brotado ni una sola flor, vio una Rosa roja. La miró fijamente y recordó que la Rosa era el Símbolo del Amor para los seres humanos. La tomó con su mano derecha y la arrancó de un solo tajo, clavándose en la piel las afiladas espinas y brotando inmediatamente su Mística Sangre. Un caldo vital que fue absorbido por la Rosa volviéndose ésta negra.

Perplejo, el vampiro no daba crédito a lo que veían sus ojos, y supuso que su maldad había salido de su Ser al cambiar la Rosa, de color. Con la Rosa Negra en la mano, se dirigió hacia el pueblo para demostrar a todos sus habitantes que en él ya no existía ni un ápice de maldad.

Seguro de sí mismo, se acercó a su Amada y le regaló la Rosa como muestra del Amor que sentía hacia ella, Símbolo del Amor Eterno. Ella comprendió lo que él le estaba trasmitiendo con ese acto: la muerte. Un Acto definitivo que la unirá a él en una Alianza Eterna, y así, estar juntos para la Eternidad.

Relato basado en la Leyenda Inglesa de la Rosa Negra.
Reescrito y rediseñado estílicamente en su expresión escrita por mí mismo.

Dedicado a Ti, meine liebe.. Mi Esposa Eterna.
Yo, tu Principe Negro. Raziel. 


3 comments:

BlackDiamantine said...

¡Qué HISTORIA más bella! Y tanto simbolismo que oculta...

Aria said...

Me Fascinó Ángel....

Raziel said...

Danke meine liebe!
Te Amo Pastelito!!